Existe una situación muy habitual en las pymes de cualquier tamaño: el asesor fiscal gestiona los impuestos, y las nóminas las lleva alguien diferente (otra gestoría, un programa de software o directamente alguien de la empresa). Cada uno hace bien su parte. Pero nadie tiene la visión completa.

El problema no está en que sean malos profesionales. Está en que trabajan con información parcial. Y en la frontera entre lo fiscal y lo laboral hay un territorio donde se generan algunos de los errores más costosos (y menos visibles) que cometen las pymes.

Asesoría Fiscal y Laboral en Murcia

Dos áreas, una misma empresa: el problema de los datos que no viajan

La fiscalidad y la gestión laboral de una empresa comparten más territorio del que parece a primera vista. Las nóminas generan retenciones de IRPF que tienen que cuadrar con las declaraciones fiscales. La estructura del salario afecta tanto a la cotización a la Seguridad Social como a la deducibilidad en el Impuesto sobre Sociedades. El tipo de contrato que se formaliza determina qué bonificaciones pueden solicitarse (con impacto directo en el coste laboral y en la planificación fiscal). El momento en que se produce un despido tiene consecuencias tanto en el área laboral como en el resultado fiscal del ejercicio.

Cuando el asesor fiscal y el gestor laboral trabajan en silos distintos, esa información no viaja entre ellos. Cada uno optimiza su área sin conocer las implicaciones en la otra. Y en esa brecha es exactamente donde se generan los errores que cuestan dinero.

Cinco errores reales que nacen de gestionar fiscal y laboral por separado

  • La estructura salarial que reduce el IRPF pero eleva la cotización sin que nadie lo detecte

Uno de los recursos más utilizados en la planificación fiscal de empleados clave es reestructurar parte del salario en conceptos que no tributan en IRPF o que lo hacen de forma reducida: seguros médicos, cheques restaurante, tickets transporte, formación. El asesor fiscal lo propone porque reduce la retención del trabajador y el coste fiscal del paquete retributivo.

Lo que a veces no se tiene en cuenta (porque la información no llega al área laboral) es que algunos de esos conceptos sí cotizan a la Seguridad Social aunque estén exentos de IRPF. Si el gestor de nóminas no está al tanto de la estructura completa y no la aplica correctamente en la base de cotización, la empresa puede estar cotizando de menos sin saberlo, con las consecuencias que eso implica en una regularización posterior.

  • Las bonificaciones a la contratación que nadie solicita porque nadie coordina la decisión

La normativa española (gestionada principalmente a través del SEPE) establece bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social para determinados tipos de contratación: personas en situación de desempleo de larga duración, jóvenes, mayores de 45 años, personas con discapacidad, contrataciones indefinidas de colectivos específicos.

Estas bonificaciones pueden suponer un ahorro relevante en el coste laboral. Pero para aplicarlas, hay que identificarlas en el momento de la contratación, no después. Cuando el área laboral y el área fiscal no se comunican, la decisión de a quién contratar y bajo qué modalidad se toma sin calcular el impacto completo de las bonificaciones disponibles. El resultado: la empresa paga más de lo que tendría que pagar.

  • Las retenciones de IRPF que no cuadran al cierre del año

Las retenciones que practica la empresa en las nóminas mensuales de sus trabajadores son pagos a cuenta del IRPF anual de cada empleado. Para que cuadren al cierre del año, deben calcularse correctamente desde el principio, teniendo en cuenta la situación personal de cada trabajador, su salario previsto para el ejercicio completo y las circunstancias que modifican el tipo de retención aplicable.

Cuando el tipo de retención se calcula sin tener en cuenta variaciones salariales del ejercicio (pagas extraordinarias, complementos variables, cambios de jornada) el resultado al cierre del año es un descuadre entre lo retenido y lo que correspondía retener. Eso obliga a regularizar las nóminas de diciembre, genera sorpresas para los trabajadores y puede dar lugar a reclamaciones o a errores en el Modelo 190.

La AEAT establece la obligación de recalcular el tipo de retención cuando se producen cambios relevantes en la situación del trabajador o en su retribución. Cuando el área fiscal y el área laboral no se comunican, ese recálculo se hace tarde o no se hace.

  • Los gastos de personal que no se deducen bien en el Impuesto sobre Sociedades

El Impuesto sobre Sociedades permite deducir los gastos de personal de la empresa: salarios, cuotas patronales a la Seguridad Social, indemnizaciones, formación y otros conceptos relacionados con los trabajadores. Para que esa deducción sea correcta, la información que llega al área fiscal debe reflejar con precisión todo lo que se ha pagado en el área laboral durante el ejercicio.

Cuando hay gastos de personal que no se han registrado correctamente (indemnizaciones extraordinarias, atrasos de convenio, complementos no comunicados) o que se han imputado en un ejercicio diferente al que corresponde, el resultado fiscal del Impuesto sobre Sociedades es incorrecto. La empresa puede estar pagando más de lo que le corresponde, o corriendo el riesgo de una regularización si la discrepancia se detecta en una inspección.

  • El momento del despido: cuando la decisión laboral tiene consecuencias fiscales que llegan por sorpresa

Un despido tiene un coste laboral claro: la indemnización que corresponde según el tipo de extinción, los días de preaviso, la liquidación de partes proporcionales. Pero tiene también implicaciones fiscales que no siempre se calculan en el mismo momento en que se toma la decisión.

¿Es la indemnización deducible en el ejercicio en que se paga o en el que se devenga? ¿Cómo afecta al resultado fiscal del trimestre en que se produce? ¿Hay retención sobre la indemnización o está exenta? Estas preguntas tienen respuesta, pero solo si el área fiscal está al tanto de lo que ocurre en el área laboral con suficiente antelación. Cuando la comunicación es tardía, las consecuencias fiscales del despido llegan como sorpresa en la siguiente declaración.

Lo que cambia cuando ambas áreas trabajan con la misma información desde el principio

Cuando la asesoría fiscal y la laboral comparten información en tiempo real (porque son parte del mismo equipo o porque trabajan con un protocolo de coordinación real), varios de estos problemas desaparecen directamente:

  • La estructura salarial se diseña teniendo en cuenta simultáneamente el impacto en IRPF y en cotización, no uno primero y el otro después.
  • Las decisiones de contratación se toman con el mapa completo de bonificaciones disponibles.
  • El tipo de retención se revisa cuando ocurre cualquier cambio relevante en la situación del trabajador.
  • Los gastos de personal llegan al área fiscal completos y bien imputados.
  • Las decisiones de extinción de contratos se consultan con ambas áreas antes de ejecutarse, no después.

El resultado no es solo menos errores. Es también una gestión más eficiente de los recursos de la empresa, con un coste laboral y fiscal optimizado de forma coordinada.

El argumento económico: cuánto puede costar la descoordinación

Es difícil poner una cifra general porque el impacto depende de la plantilla, los salarios y la actividad de cada empresa. Pero el razonamiento es sencillo:

Una bonificación a la contratación no solicitada puede suponer entre varios cientos y varios miles de euros anuales de ahorro perdido, dependiendo del tipo de contrato y el perfil del trabajador. Un descuadre en las retenciones de IRPF que obligue a regularizar puede generar intereses y, en algunos casos, recargos. Un gasto de personal mal imputado en el Impuesto sobre Sociedades puede suponer pagar un porcentaje de más sobre un importe que podría haberse deducido. Una indemnización con tratamiento fiscal incorrecto puede generar una regularización con recargo en la siguiente inspección.

Ninguno de estos errores es catastrófico por sí solo. Pero son recurrentes, acumulables y completamente evitables con una coordinación que no tiene por qué ser costosa: simplemente requiere que ambas áreas trabajen con la misma información.

Asesoría fiscal y laboral integrada en Murcia: cómo lo trabajamos en ASELEC

En ASELEC, el área fiscal y el área laboral comparten la información de cada empresa desde el primer momento. Cuando se toma una decisión que afecta a las nóminas, el área fiscal la conoce. Cuando se diseña una estructura salarial, el área laboral valida su impacto en la cotización. Cuando hay una contratación, se revisan simultáneamente las implicaciones en ambas áreas.

Ese modelo de trabajo no requiere coordinación extra por parte del cliente: ocurre de forma natural porque las dos áreas son parte del mismo equipo. El resultado es una gestión más limpia, más eficiente y con menos sorpresas en las declaraciones trimestrales o en el cierre del ejercicio.

Si quieres saber cómo gestionamos el servicio de asesoría laboral en coordinación con el área fiscal y qué puede mejorar en la situación de tu empresa, estamos disponibles para una primera conversación sin compromiso.

Asesores fiscales y laborales de ASELEC en Murcia analizando datos de nóminas y declaraciones de una pyme en una reunión
Preguntas frecuentes sobre asesoría fiscal y laboral coordinada en pymes

1. ¿Puedo tener un asesor fiscal y un gestor laboral distintos sin que eso genere problemas?
Es posible, pero requiere un protocolo activo de coordinación entre ambos que en la práctica pocas empresas mantienen. Cuando hay dos proveedores distintos, la responsabilidad de compartir la información entre ellos recae en la empresa, que habitualmente no tiene los conocimientos para saber qué datos necesita cada parte. El resultado suele ser una coordinación deficiente que genera los errores descritos en este artículo.

2. ¿Las bonificaciones a la contratación son automáticas o hay que solicitarlas?
No son automáticas. Deben identificarse antes de formalizar el contrato, aplicarse correctamente en el sistema de cotización y mantenerse durante el período que establece cada bonificación. Si no se solicitan en el momento correcto, generalmente no pueden recuperarse de forma retroactiva. Por eso es fundamental que quien asesora sobre la contratación conozca también las implicaciones fiscales y las bonificaciones disponibles según el perfil del trabajador.

3. ¿Qué es el Modelo 190 y por qué es importante para coordinar fiscal y laboral?
El Modelo 190 es la declaración anual informativa de retenciones e ingresos a cuenta sobre rendimientos del trabajo y de actividades profesionales. Recoge el resumen anual de todas las retenciones practicadas en las nóminas durante el ejercicio. Si las retenciones mensuales se han calculado incorrectamente, el Modelo 190 reflejará esas discrepancias, que pueden generar regularizaciones, diferencias con las declaraciones de los trabajadores y posibles requerimientos de la AEAT.

4. ¿Las indemnizaciones por despido están exentas de IRPF?
Las indemnizaciones por despido improcedente están exentas de IRPF hasta el límite legal establecido por el Estatuto de los Trabajadores. El exceso sobre ese límite tributa como rendimiento del trabajo. Cuando el importe de la indemnización supera el mínimo legal (por ejemplo, porque se acuerda un importe mayor en negociación) la parte que excede ese límite tiene tratamiento fiscal diferente y debe gestionarse correctamente tanto en la nómina final como en la declaración fiscal de la empresa.

5. ¿Cómo afecta el tipo de jornada (completa o parcial) a las retenciones de IRPF?
El tipo de retención de IRPF que se aplica en la nómina depende, entre otros factores, del salario anual previsto del trabajador. Un trabajador a tiempo parcial que cambia a jornada completa (o viceversa) experimenta un cambio en su retribución anual estimada que debería traducirse en un recálculo del tipo de retención. Si ese recálculo no se hace de forma coordinada entre el área laboral (que gestiona la nómina) y el área fiscal (que gestiona las retenciones), el tipo aplicado puede quedar desfasado durante meses, generando descuadres al cierre del año.

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